viernes, 10 de febrero de 2017

Microrrelato



Poco a poco fui abriendo los ojos, aunque no conseguía ubicarme. Me sentía aturdida. Intenté levantarme, pero lo veía todo negro. O igual blanco, no lo sé, no consigo recordarlo, sólo veía ausencia de todo. Volví a cerrar los ojos e hice un esfuerzo por recordar qué había pasado. Veía a mi madre. ¿A mi madre? ¿Qué significa eso? Tal vez la falta y la añorancia que siento hacia ella me hacían volverme loca. De nuevo, abrí los ojos, di unos pasos al frente y noté algo. Sentía calor, calor en pleno invierno. Sentía ese calor que se siente cuando te abraza fuerte alguien a quien hacía tiempo que no veías. Ese calor que solo te transmiten ciertas personas.